Con la llegada del calor es más importante que nunca mantenerse hidratados. Las altas temperaturas pueden perjudicarnos seriamente, sobre todo a personas mayores y a niños, que son aquellos con más riesgos de padecer ante el aumento exagerado del calor.

Hidratarse no significa solo beber agua. Se trata de poner en práctica otra serie de pautas, pero, vayamos por parte. Empecemos la casa por los cimientos: el agua. Es recomendable tomar al día entre litro y medio y dos litros de agua al día. Si vamos a la playa o estamos expuestos al sol durante un buen tiempo, no debemos dejar de ingerir con relativa frecuencia agua.

Otro aspecto fundamental es llevar una alimentación equilibrada. El verano invita a dejar las frituras y los guisos calientes, los platos excesivamente cocinados. Aprovecha para tomar más pescado, fruta, verdura, ensaladas. Todos estos alimentos sientan mejor que nunca ahora que hace más calor. Son además muy ligeros, por lo que nos van a ayudar a estar en forma y mantener la línea y se preparan fácilmente y en pocos minutos, ¿qué más se puede pedir?

La fruta a la que hacemos referencia será vital para prevenir la deshidratación. Hay determinadas clases que son especialmente beneficiosas para el organismo, como es el caso de la sandía, el melón, la piña, el kiwi. Todas estas son excelentes para que estemos bien hidratados y son frutas de temporada, así que no habrá problema para encontrarlas frescas y muy sabrosas en los supermercados. Eso no significa que los demás tipos no los comamos. La manzana, el plátano, las cerezas, la naranja, los melocotones o aguacates, por citar otras, son igualmente saludables y beneficiosas, solo que las primeras tienen mayor composición de agua y fibra y eso las hace perfectas.

Por último, vamos a recomendaros alternar todo esto con batidos, gelatinas, sopas frías u otros preparados igualmente bueno. También los zumos, el gazpacho, el ajoblanco y todo aquel plato fresco, líquido y realizado con buena materia prima. Nos va a permitir evitar además esa temida retención de líquidos, enemiga especialmente de las mujeres, que con el calor del verano ve como su problema se agrava aún más.