Si hablamos de amor.
Si hablamos de nada.
Si me dices ven.
Si me dices vete.
Si me voy.
Si huyo.
Si me buscas,.
Si no me encuentras.
Si te busco
y ya no te encuentro.
No llores
el final, el final,
estará más cerca
que la realidad.

¿Por qué tengo tan mala suerte?¿Qué estaré haciendo mal?¿Por qué no encuentro a mi media naranja?ERROR. ERROR.ERROR.

El problema es que nos hemos creído el mito de la media naranja. Y no es más que eso un mito. Platón en su obra El Banquete escribió a grandes rasgos que, Aristófanes en sus enseñanzas explicaba el principio de la raza humana era casi perfecta. D e este modo los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisionomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que unía dos semblantes opuestos entre sí, todo en proporción. Estos seres podían ser de tres clases: dos hombres, dos mujeres o una hombre y una mujer que se denominó “andrógino”. Júpiter preso de la idea que estos cuerpos perfecto pudieran combatir a los dioses decidió separar estos cuerpos en dos. El problema vino después ya que “Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con ardor tal que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra”. Lo que provoca en nosotros este mito según mi forma de pensar:

En primer lugar, crecemos bajo el yugo de que todos somos la mitad de alguien y buscamos desesperadamente la felicidad completa en manos de otro alguien. Sin darnos cuenta y olvidando que nosotros mismos somos nuestra otra mitad, nuestras imperfecciones nos complementan. Recuerda que nadie en esta vida va a quererte más de lo que te puedas querer tú. Nadie tiene que cargar con la idea de que tiene que aparecer en la vida de otro alguien para hacerle feliz.

En segundo lugar, cuando construimos una pareja bajo los ideales de este mito, esperamos que la otra persona sea como nosotros en su totalidad. Lo que establecerá una dinámica en la relación en la que la tónica será una lucha de poder constante. La discusión más constante puede ser como debemos pasar nuestro tiempo libre en pareja y por supuesto será juntos. ERROR. ALERTA POR MITO. Tienes que ser consciente que se tardan años en lograr la compenetración de la pareja.

En tercer lugar, la cantidad de relaciones fallidas que acumularemos en el historial de nuestro corazón. Debemos tomar conciencia de que dentro de una relación de pareja se pueden y deben dar algunas crisis de pareja. Claro está que tampoco es cuestión de aguantar carros y carretas y que debemos poner ciertos límites en la relación. Pero tampoco es cuestión de que frente al primer obstáculo tirarlo todo por la borda. Recuerda que nadie va a ser lo que esperabas, pero puede ser mucho mejor. Muy lejos de lo que la literatura, la música, el cine, el arte quiere hacernos ver del amor, debemos tomar conciencia de que el amor de pareja es algo real y tiene unas coordenadas y hay que ubicarlo como algo grande, pero depende de cómo cada uno lo trabaje y lo cultive. El amor maduro es un logro que tarda en llegar y significa la unión de dos personas que mantiene su propia individualidad.

El amor no es fácil y en contraposición a este mito surge otro. El mito de la “pareja abierta”, se define porque las parejas tienen muy pocas cosas en común y un respeto absoluto a la libertad de cada uno. Este tipo de parejas por lo tanto vivirá en un estado permanente de inseguridad afectiva, lo que originará conflictos a la larga.

❤Fin de la cita❤

Autor: Andrea Diez González.