En nuestra vida diaria podemos llegar a interrelacionarnos con muchos niños que queremos cuidar o que nunca queremos que les suceda nada malo, sino todo lo contrario, que siempre se encuentren completamente bien sin ningún tipo de efectos negativos ya que son muy pequeños para entender muchas de las cosas que pueden presentarse comúnmente en la vida cotidiana; además, de que no se sabe qué hacer cuando esto sucede debido a que a veces no contamos con la experiencia suficiente para saber qué es lo que se debe hacer o a quién acudir.

La verdad es que lo primero que debemos hacer en caso de que un niño presente síntomas anormales de forma fisiológica es acudir a un médico ya que él sabrá qué hacer, y se podrá descartar qué es lo que está sucediendo con el niño y qué tratamiento se debe llevar a cabo. De igual forma, existen una gran cantidad de infecciones que son consideradas virales por las que no se debe entrar en mayor pánico si se puede, entre las que entra lo que es el exantema vírico.

¿Qué es el exantema vírico?

El exantema vírico se trata básicamente de unas manchas rosáceas que aparecen en la piel, siendo una infección viral, que es una enfermedad que es mucho más común en niños menores de 10 años en la que se puede manifestar fiebre, el dolor de cabeza, la pérdida del apetito, dolor de garganta, entre otras que pueden hacer notar la presencia de la misma en el niño.

La recuperación del exantema vírico es de 5 a 7 días, ya que al momento de diagnosticarla al aparecer las manchas rosáceas alrededor del cuerpo, ya el niño pudo haber estado pasando 3 o 2 días con fiebre. Sin embargo, se puede llevar un tratamiento para calmar los síntomas del exantema vírico en nuestros niños que no nos gusta que estén pasando por esto, como los medicamentos entre los que se pueden encontrar el paracetamol o el ibuprofeno para manejar la fiebre y tomar mucho líquido también para la fiebre.

Es importante saber que se debe evitar el contacto con las personas que se encuentren infectadas con esta enfermedad, ya que es bastante fácil ser contagiado, por lo que los niños deben aprender a lavarse las manos de forma continua para que no se vean afectados.