No hay duda de que la Península Ibérica ofrece opciones turísticas para todos los gustos. Desde las playas del Mediterráneo para los que más gusten del plan básico de playa y calor, hasta las montañas del norte como Asturias, el País Vasco y Aragón para los que escapen y tengan pánico a los tumultos. Y si se busca una opción intermedia, siempre queda Galicia.

La esquina noroeste del país cuenta con algunas de las playas más espectaculares de Europa y, lo que es mejor, alejadas de cualquier tipo de turismo en masa. Aunque algunas zonas de playa de la provincia de Pontevedra ya están empezando a conocer lo que son los apelotonamientos, Galicia guarda uno de los mejores secretos de nuestra costa bajo el nombre de A Costa da Morte. Allí, unos 40 kilómetros al suroeste de la ciudad de A Coruña, un espectáculo de cabos, acantilados, montañas mojadas por el agua del mar, pequeños pueblos pesqueros y playas casi vírgenes se extienden desde el ayuntamiento de Carballo hasta la ría de Muros y Noia. Entre medias, paraísos como las playas de Carnota, Razo y Laxe, la montaña de O Pindo, la cascada de O Ézaro o el cabo de Fisterra, el fin del mundo romano. Todo ello bañado por un mar salvaje en invierno que se torna no apacible, pero digamos que amigable en verano.

surf

De hecho, cada vez tiene más tirón entre el turismo nacional la opción de visitar A Costa da Morte para hacer algún curso de surf, a todas luces una forma perfecta de aprovechar el mayor capital de los gallegos: el Océano. Una forma interesante de mezclar en tus vacaciones relax (pocas cosas hay más relajantes que ser acurrucado por el mar durante unas horas), deporte y turismo al uso. Y después está la comida, claro, con una relación calidad-precio espectacular y que agradecerás ver en tu plato a más no poder después de coger unas cuantas olas en tu curso de surf, o al menos intentarlo.

Además, una o dos semanas haciendo un curso en alguna de las escuelas de surf es más una introducción a cierto estilo de vida más que un simple deporte o unas vacaciones. Dos semanas de surf son dos semanas de levantarse con el sol y disfrutar ya desde el mar de un amanecer con el sol saliendo por detrás de las montañas que separan A Costa da Morte del resto del mundo y refrescarse al salir con un buen vino blanco. Dos semanas de curso de surf es yoga y relajación, una vida orientada a respetar la naturaleza y vivir en armonía con ella. Es experimentar, ahora que aún es posible, la vida de los locales, de los mariscadores y pescadores, de gentes curtidas por años de resistencia frente al mar más implacable del país. Y dos semanas de surf en cursos de surf en Galicia es también disfrutar, estés donde estés, de la puesta de sol más tardía de toda Europa, con el sol escondiéndose día tras día en la inmensidad del Océano Atlántico.

costa da morte

Al final, después de haber llegado a un estado óptimo de relajación, de forma física (porque el surf, eso seguro, cansa), de armonía con el mundo y una mismo, ahí es cuando probablemente toque emprender la vuelta a casa. Y ese será probablemente la peor parte de tus semanas veraniegas y surfísticas en Galicia: el tener que volverte. Eso sí, a partir de la segunda vez tendrás una ventaja añadida. Probablemente ya no necesitarás de tomar más clases de surf, porque tú sola te valdrás para coger tu tabla alquilada (si es que no tienes ya la tuya propia), echarte al mar y disfrutar de las olas gallegas una vez más, porque seguro que volverás.

Autor: Laura. Soy una blogger amante de la moda, me gusta cuidarme y llevar una vida sana. Comparto mis gustos y aficiones así como temas interesantes.