Adelante. Te estaba esperando. Posiblemente estés aquí de casualidad pero yo te estaba esperando. Bienvenido/a. Ponte cómodo/a. No me voy andar con rodeos, no es mi estilo. En este tiempo me sentirás directa, cruel, clara, transparente, a veces cariñosa, a veces distante. Tendrás que estar atento/a a veces te generaré confusión, sembraré la duda en tu rostro. Seré una contradicción con patas. Las conclusiones corren de tu cuenta yo solo te daré las pautas.

Nos encontraremos varias veces. Tú tendrás tus condiciones y yo las mías, esto es cosa de dos. A ti te dejo el día, la hora y el lugar, decide tú cuándo quieres dejarte caer por aquí. Eso sí, serán encuentros casuales, sin días fijados, sin horas concertadas. Deséchate de la rutina. La rutina mata al amor. Y lo nuestro será una gran historia de amor. Tiene que serlo. Las grandes historias de amor empiezan por casualidad.

Eso sí, prométeme que nos buscaremos tres o cuatro días por semana, todo dependerá del libido. Yo por mi parte puedo prometerte que no me dejaré nada dentro y siempre estaré aquí. Tampoco ocuparé mucho de tu tiempo, tan solo unos minutos al día. Las emociones y el sexo solitario o acompañado serán nuestras mejores conversaciones.

Ya puedes irte si quieres. Eso sí vete las veces que te dé la gana siempre que decidas volver. Recuerda que la vida es aquello que te pasa mientras decides que rutina quieres tomar.

-Fin de la cita-

Autor: Andrea Diez González.