¡Cuando nos coge el ataque no hay quién nos pare! Reírse con las amigas es una de las cosas más buenas de la vida…

Cuando nos desternillamos de risa, nuestro cerebro libera un montón de endorfinas, más conocidas como las “hormonas de la felicidad”. Esas hormonas tan simpáticas son las que nos proporcionan la sensación de placer y nos aportan energía y vitalidad. Por algo cada vez está más en boga un tipo de tratamiento para aumentar la felicidad y liberar el estrés… ¡se llama risoterapia!

La risa combate la tristeza y relaja las tensiones de la vida cotidiana. ¿Recuerdas tu último ataque de risa? Aparte de divertirte, seguro que te sentiste mucho más relajada y contenta. Por eso, es importante que liberemos el tesoro que llevamos dentro, y no dejemos pasar ninguna oportunidad de reírnos a carcajada limpia.

Si quieres practicar la risoterapia con tus amigos, una buena manera de empezar es que os miréis al espejo y hagáis las muecas más raras que se os ocurran: arrugad la nariz, hinchad los carrillos, sacad la lengua, soltad unos je, je, je… ji, ji, ji… ja, ja, ja… Seguro que os partís de la risa. Si queréis continuar riendo, probad a decir vuestros nombres sin las vocales… ¡Acabaréis por los suelos!