Una de las mejores maneras de ejercitarse durante el embarazo es realizando los ejercicios de Kegel, pero más que durante el embarazo antes y después de él.

En esta etapa de la vida de una mujer el suelo pélvico realiza una gran función, sobre todo en el parto, por eso es importante que estos músculos estén trabajados. Así pues si quieres quedarte embarazada y tener más facilidades durante el parto te recomendamos que comiences ya a hacer tus ejercicios porque además de ayudarte en el embarazo mejorará tu grado de placer durante el sexo y te ayudará si tienes problemas de incontinencia urinaria.

Hay muchos factores que hacen que el músculo del suelo pélvico se debilite, por ejemplo utilizar instrumentos de viento o usar prendas demasiado ajustadas. También está el factor hereditario que suelen tener muchas mujeres y durante el embarazo por el peso del bebé que descansa sobre este músculo se debilita mucho. Por eso muchas mujeres tras el parto tienen pérdidas de orina.

Un músculo débil puede tener algunas consecuencias negativas en el día a día de una mujer y durante el embarazo:

  • Prolapso: como consecuencia de este debilitamiento algunos músculos internos pueden moverse después del parto.
  • Hemorroides en el embarazo: los músculos del suelo pélvico sujetan el recto, la vejiga y el útero, por ello si están debilitados puede llevar a que padezcas hemorroides.
  • Incontinencia urinaria: cuando el músculo comienza a debilitarse, sobre todo durante el embarazo, puede llevar a que tengas pérdidas de orina.

Los ejercicios de Kegel se basan en contraer el músculo pubococcígeo (PC) y luego relajarlo. Éste es el músculo más importante del suelo pélvico y es imprescindible que esté fuerte y preparado para el momento del parto. Lo más complejo a la hora de realizar los ejercicios de Kegel es identificar los músculos que quieres trabajar. Para ello nuestra recomendación es que aguantes la orina mientras estés orinando durante unos segundos, pues el músculo que se contrae en ese momento es el que tienes que trabajar. Sobre todo es importante no hacer movimientos que dañen los muslos, los glúteos, las abdominales o la espalda.
Lo recomendable para trabajar bien con los ejercicios de Kegel es hacer unas 200 repeticiones diarias, por ejemplo realizando 50 repeticiones 4 veces, lo que resulta muy beneficioso para el músculo. La postura recomendada es la que aparece en la fotografía. Debes acostarte sobre una alfombra en el suelo o una colchoneta y apoyar los pies en el suelo con las rodillas flexionadas. Luego debes de subir la pelvis y contraer el músculo al máximo. Lo ideal para que realices estos ejercicios a diario es que los introduzcas dentro de tu rutina y que los hagas de forma rápida de forma que no te suponga un gran esfuerzo. A los dos meses notarás la diferencia.

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