Protégete. Protégete contra todo lo que puedas.

Lucha. Lucha contra todo lo que consideres injusto.

Y no te pares. No te pares sin que tu voz se oiga.

 

La educación sexual, responsabilidad de los padres, es un proceso que se inicia con el nacimiento del niño y dura a lo largo de toda la vida, respetando en todo momento la evolución y la madurez del niño. El momento más apto siempre es cuando el niño muestra interés por conocer algo, bien a través de forma manifiesta o en forma de pregunta más o menos directa.

La sexualidad no puede ser tabú en ninguna edad. Debemos tomar conciencia que la sexualidad es algo más que las relaciones sexuales propiamente dichas y la familia debe ser el filtro entre el niño y la cantidad de información y mensajes sexuales que encontramos en la sociedad. Si la familia no cumple con esta tarea educativa el niño buscará la información fuera de este ámbito, entre el grupo de iguales y los medios de comunicación.

La educación sexual no puede ser delegada, hay que educar a los niños en esta materia, principalmente en casa y también por profesionales. La educación sexual es una parte indispensable en la vida de una persona, conocer el cuerpo humano y las emociones nos ayuda a cuidar nuestra salud, resolver dudas y temores, tener más confianza con uno mismo y relacionarnos mejor con los demás protegiéndonos así de presiones y posibles abusos.

La sexualidad no puede reducirse a la genitalidad o a la función meramente reproductiva; por tanto, la educación sexual no debe quedarse en un estudio anatómico del hombre y de la mujer sin más, es necesario incluir dentro el término sexualidad la carga de sentimientos que acompaña una relación entre los miembros de la pareja, el placer que conlleva o las emociones que provoca.
Un niño es un diamante en bruto, no lo estropees.
Educar para prevenir.

Autor: Andrea Diez González.