Cada vez son más los productos que nos prometen una dentadura absolutamente blanca y radiante. Sin embargo, el pigmento de la dentadura es diferente en cada persona, y la mayoría de las veces, conseguir un blanco perfecto es sencillamente imposible. El último grito en blanqueamiento dental es el láser de diodo.

Con la tecnología láser más avanzada, el odontólogo puede ir peinando diente a diente para obtener de él su máxima blancura posible. Sin embargo, sus mismos creadores reconocen que esta técnica no es más efectiva que las técnicas químicas que se venían utilizando hasta ahora y que, como mucho, pueden conseguir rebajar el tono del esmalte dental en uno o dos puntos de color. Y es que, ni siquiera la tecnología más avanzada puede con algunas de las creaciones de la naturaleza.

Cada persona tiene una pigmentación dental única, dependiente en gran medida de sus hábitos alimenticios, pero también de otros factores genético-hereditarios y de factores como si fuma o no, si consume café, etc. De manera que la única forma de tener unos dientes completamente blancos es… esconderlos bajo una capa de suciedad, que acaba formando el característico sarro.

Blanquear tus dientes con Láser

Lo más rápido Sin embargo, sí existen métodos que pueden aclarar el tono de color del esmalte dental en un par de puntos, con un poco de empeño. El más novedoso es el láser de diodo, que permite terminar todo el trabajo en alrededor de una hora. Como sus propios creadores admiten, no se trata d e un método más eficaz que los ya existentes hasta la fecha, pero sí más rápido, acabando en una sesión de alrededor de una hora lo que los odontólogos clásicos pueden tardar varias sesiones en hacer.

La cuestión de la blancura de los dientes no es un simple problema de estética. Muchas veces va más allá para convertirse en una cuestión de autoestima que permite sonreír sin complejos y sentirse mucho mejor consigo mismo. Lo que nunca hay que olvidar es que los métodos actuales no pueden blanquear el diente, sino que lo aclaran, lo hacen menos oscuro. A medida Los efectos del tratamiento por láser se notan prácticamente en una hora. Sin embargo, también requiere de unas sesiones preparatorias, en las que se determina la salud dental del paciente, la presencia o no de empastes, y el grado de en el que se podrá aclarar su dentadura.

Para este, igual que para otros tratamientos dentales, es imprescindible que la dentadura esté en perfecto estado, sin infecciones ni caries de ningún tipo, por eso se hace necesario un tratamiento previo para desinfectar y comprobar el estado de la dentadura. Una vez pasada esta fase, el paciente debe dormir tres días con un molde hecho a medida, en el que se deposita una gota de peróxido de carbamida por cada diente. Después de esto, se puede pasar ya a la exposición al láser, que va aclarando los dientes uno a uno, necesitando alrededor de tres pases por cada diente. En caso de existencia de empastes anteriores, muchas veces es necesario retirarlos y volverlos a colocar, ya que los materiales antiguos son de color oscuro y pueden “transparentarse” en el blanqueado, dejando manchas dispersas y difíciles de eliminar.

BLANQUEAMIENTO POR LÁSER, PASO A PASO

El blanqueamiento por láser es una técnica cómoda y rápida que, si bien no supera los métodos clásicos de blanqueado dental basados en pasta, sí que permite unos resultados muy rápidos (hasta en una hora), y ahorra un buen número de visiones al dentista. Se trata de una técnica sencilla que se realiza en varios pasos:

Visita previa al odontólogo para que determine si hay alguna pieza defectuosa, compruebe la existencia de empastes y realice una limpieza si fuese necesario. Aplicación ambulatoria de peróxido de carbamida. Se realiza un molde de la dentadura del paciente, y durante los tres días anteriores al tratamiento con láser, se aplica durante al menos tres horas una gota de peróxido de carbamida en cada diente. Se trata de una sustancia que blanquea ligeramente los dientes, ayudando a resaltar el resultado final. Aplicación del láser y peróxido de hidrógeno, se realizan aproximadamente tres pases de láser en cada diente, de alrededor de 30 segundos, con una pasta de peróxido de hidrógeno, mucho más potente que la de carbamida.

El odontólogo tiene que regular cuidadosamente la potencia para no penetrar en el interior del diente, pero al cabo de alrededor de una hora, la dentadura parece como nueva.