La mayor preocupación de la Agencia Tributaria en la familia como unidad de ingreso y gasto, se ha visto traducida en una serie de fórmulas favorables aplicadas en la declaración conjunta, como el coeficiente familiar o el splitting además de otras deducciones.

Ya no es necesario realizar cientos de cuentas para saber si merece la pena elaborar la declaración individual o conjunta. Con la aplicación del nuevo IRPF, en vigor desde 1999, la escala de gravamen aplicable a la renta gravada es la misma para ambas, si bien existen también factores que han variado la fórmula individual.

La existencia de una familia es el hecho fundamental para poder optar a la presentación conjunta de la declaración, por ello es primordial definir qué se entiende por unidad familiar a efectos fiscales.

Familias fiscales

La integrada por los cónyuges, no separados legalmente, así como los hijos menores de 18 años, salvo los que vivan independientemente de los padres y con el consentimiento de éstos.

En caso de separación legal del matrimonio, si los hijos conviven con ambos, no hay solución legal. En el caso de haber varios hijos y si viven con uno u otro progenitor, cabe la posibilidad de realizar dos declaraciones conjuntas, por cuanto existen dos unidades familiares diferentes. No se integran en una misma unidad familiar las parejas de hecho no casadas. Otro caso posible, es que uno de los cónyuges forme unidad familiar con todos los hijos declarando en tributación conjunta, lo que obligaría al otro ha hacerlo de forma individual.

No se duplica

Tomando como ejemplo a una familia de cónyuges no separados legalmente y, si los hubiera, los hijos menores de edad que optan por la tributación conjunta. La reducción aplicable a los rendimientos de trabajo, con carácter general es de 2253.80 euros. En el caso de que ambos obtuvieran rendimientos de trabajo, la reducción no sería superior a la cifra mencionada.

Lo mismo ocurre con la deducción procedente de la adquisición de una vivienda, aunque en este caso se tendría en cuenta la compensación que pudiera proceder para aquellos cuya vivienda se haya adquirido con anterioridad al 4 de mayo de 1998. Por lo que se refiere a planes de pensiones se aplican las reglas de tributación individual para cada uno de los cónyuges, por lo que se permite elevar el límite general de 6611.13 euros en función del número de personas que forman parte de la unidad familiar.

En el caso general de unidades familiares integradas por los cónyuges no separados legalmente e hijos, el mínimo personal y familiar no se ve afectado por el hecho de presentar declaración conjunta (3305.57 euros por cada cónyuge y, con carácter general, 1202.02 euros por hijo).

Cuándo merece la pena

Será más rentable la tributación conjunta, cuando sea sólo uno de los miembros del matrimonio el que obtenga rentas, de esta forma se beneficia del mínimo personal y familiar correspondiente al otro cónyuge, disminuyendo el importe de las rentas gravadas.

De la misma manera resultará también rentable en aquellos casos en los que uno de los miembros de la pareja, tenga rentas gravadas a tipo general que no superen su mínimo personal y familiar. En caso de haber deducción por vivienda, este tipo de tributación resultaría más favorable aunque las rentas superasen los mínimos. Pese a que no hay dos casos iguales, no suele ser recomendable esta fórmula para familias en las que ambos cónyuges posean rentas elevadas.