Nos han enseñado desde siempre que el primer paso siempre lo debe dar el hombre porque, de lo contrario, corremos el riesgo de quedar como unas desesperadas que necesitan atención y amor del hombre. A pesar de ser una creencia arcaica, esta idea sigue estando vigente en nuestra sociedad, aunque por fortuna cada vez menos. Con el movimiento feminista en su punto más organizado y álgido a nivel mundial, el discurso ha dejado de ser victimista para pasar a ser un discurso de empoderamiento en el que el rol de la mujer en su vida sentimental es completamente activo y se lucha porque los prejuicios sociales ante estas iniciativas se reduzcan a cero en los próximos años.

Hoy en día la mujer tiene mucha más libertad propia para acercarse a ese chico que le gusta en el bar e iniciar una conversación y tampoco tiene reparo en ser ella la que escriba primero y proponga planes o citas. Esto, indiscutiblemente, trae consecuencias positivas para la sociedad, como que prácticas sexuales saludables y consensuadas como el intercambio de parejas en Madrid o en Barcelona (las dos grandes ciudades españolas) surgen cada vez más por iniciativa de mujeres que buscan tener relaciones sentimentales a base de diálogo y de poder satisfacer los placeres de ambas partes.

Implicaciones culturales y sociales

Cuando hablamos de relaciones entre hombres y mujeres existe un factor cultural enorme en la mayoría de los países, que era el que mencionábamos al principio de este artículo: la enseñanza perenne de que son ellos los que deben tomar la iniciativa y nosotras las que debemos esperar sentadas esperando a que vengan a buscarnos. La prueba fehaciente de los siglos que lleva vigente esta creencia es la Biblia católica, que señala a Adán como el primero en ser creado y el responsable de la creación de Eva.

Este sentimiento de superioridad, sumado a todo un sistema patriarcal que ha oprimido a las mujeres por siglos, ha desembocado en una especie de culpa a la hora de comunicarnos con el sexo opuesto y hacerle saber nuestros deseos. Esto, lejos de ser un problema al que nos enfrentamos solo nosotras, también es un problema que los afecta a ellos, quienes no siempre aprecian el hecho de estar obligados socialmente a ser los que tomen la iniciativa.

Tumbando mitos  

El proceso de deconstrucción de estas creencias socialmente establecidas es largo y nada sencillo. Si no has tenido la fortuna de recibir una educación equitativa, es posible que tengas que enfrentarte tú misma a tus propios prejuicios, pero una vez que empiezas a plantearte tu responsabilidad sobre tus propios deseos, desarrollarás la capacidad y la seguridad en ti misma para vivir la vida sin estas barreras sociales.

Debes tener en cuenta que el rechazo es parte de esta dinámica, así que el hecho de que un chico te rechace se debe simplemente al curso natural de las cosas y no necesariamente al hecho de que tú como mujer hayas dado el primer paso. De hecho, son muchos los hombres que afirman sentirse incómodos con la presión social que llevan encima de ser los propulsores de cualquier escenario romántico con la chica que les atrae.

Si algo de esto te resuena, ¡no lo dudes más! Lánzate al agua y háblale a ese chico con el que te llevas tan bien y al que has estado pensando todo el día. Después de todo, la peor diligencia es la que no sea hace.