Como sabes, no todas las parejas o mujeres han de realizarse un DGP, es decir, un Diagnóstico Genético Preimplantacional, o lo que es lo mismo, el estudio de la genética y cromosomas de óvulos y embriones, para poder tener, bajo inseminación artificial, un bebé. Hay algunos casos en los que sí está indicada esta técnica debido a las características de la pareja pero, ¿en qué casos es necesaria la DGP?

Casos para una DGP

Conviene realizarse una DGP en los siguientes casos:

–    Cuando la pareja tiene cariotipos alterados. Los cariotipos es un patrón cromosómico que puede estar alterado.

–    Cuando hay enfermedades genéticas que se pueden transmitir a la descendencia. Estas enfermedades no suelen ser cromosómicas y la técnica más usada es la llamada PCR.

–    Cuando la mujer tiene más de 37 años.

–    Cuando el hombre tiene alteraciones cromosómicas de las células germinales (cosa que puede verse a través de un estudio en los espermatozoides y/o un estudio mediante biopsia del testículo.

–    Cuando el médico así lo recomiende para velar por el buen resultado de la fecundación y que haya una inseminación artificial con éxito en el periodo de tiempo más corto.

Muchas veces la pueden proponer como algo opcional para asegurarse de que la inseminación se lleve a cabo con todos los puntos bien atados pero ya depende de cada pareja o mujer el realizarla. Seguro que ahora te ha quedado más claro todo y sabes si necesitas esa prueba o bien no es necesaria en tu caso.