“Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.”

Joaquín Sabina

Corazón que palpita latente de amor. Encrucijada solitaria. Amor mío me preguntas ¿Me amas? Y yo llena de dudas no he sabido responderte. Pero que contradicción, que tremenda desolación que siente mi corazón. Me siento vacía por dentro y por fuera. No seré la misma, me repito a mí misma una y otra vez.  Te necesito.

Te necesito. Así comenzó mi muerte en vida. En el preciso momento en el que de mi boca salieron estas dos palabras te necesito. Así de simple, así de complicado. Yo misma cabe mi propia tumba emocional.

Dependencia lo llaman, dependía de un amor perdido de antemano. Sin avisar me encontraba atrapada en una historia que no tenía ni principio, ni final. Vivir por y para la otra persona. Anular tu propia existencia y tu entorno. Teñir de negro tus días. No ser nunca feliz, despreciarme a mí misma…

Allí sigo, parada, entumecida por tú pregunta. Me doy cuenta, es mi momento, tengo dos posibilidades:

-Claro cariño. Siempre estaré a tu lado. Toda la vida, cada día.

-Te quiero, sí. Pero me quiero más a mí.

Sigo como siempre o tomo las riendas de mi vida. ¿Qué hago? ¿Cómo voy a romper con todo ahora? Y sin pensarlo salió:

-Cariño. Te quiero, pero me quiero más a mí. Sé que esto no se debería decir nunca y te agradezco todos los momentos que hemos pasado juntos. Pero me quiero más a mí.

Así con mis nuevos zapatos rojos, teñí mi nueva vida. Dejando atrás mi dependencia emocional para empezar a ser yo misma de nuevo. Desperté a mi yo más profundo y salí corriendo con miedo pero una enorme sonrisa roja.

Lo peor del amor cuando termina

son las habitaciones ventiladas,

el solo de pijamas con sordina,

la adrenalina en camas separadas.

 

Lo malo del después son los despojos

que embalsaman los pájaros del sueño,

los teléfonos que hablan con los ojos…

 

Remendar las virtudes veniales,

condenar a galeras los archivos,

cuando al punto final de los finales.

Joaquín Sabina

 

 

❤Fin de la cita❤

Autor: Andrea Diez González.