El estrés laboral es una situación por la que pasan miles de personas en el mundo. La preocupante situación económica que no termina de mejorar, un cliente agobiante, una compañera de oficina que es una trepa y un jefe que no tiene ninguna intención de respetar el tiempo libre, son algunas de esas razones por las que la ansiedad y el estrés nos dominan.

El problema viene cuando la angustia laboral afecta a nuestra vida personal. Eso no debemos consentirlo. No dejes que el estrés perjudique tu salud y aprende a sobrellevarlo lo mejor posible.

Es natural estar algo tensa en el trabajo. Es la manera en la que se manifiesta el miedo a hacer las cosas mal y nuestra profesionalidad.  Pero el  estrés empieza a ser peligroso cuando nos sobrepasa y acaba por afectar negativamente a nuestro bienestar físico.

¿Tienes alguno de estos síntomas?

Ansiedad crónica, irritabilidad y depresión.

Desinterés general y, especialmente, por el trabajo que se realiza a diario.

Problemas para dormir o soñar que se tiene ganas de huir.

Sensación de fatiga.

Aislamiento de los compañeros de trabajo y del entorno.

Dificultad para concentrarse.

Tensión muscular.

Dolor de cabeza.

Heridas, de mayor o menor tamaño, en el vientre.

Reducción de la libido.

Si tienes alguno de estos síntomas, es hora de empezar a preocuparse. Debes tomar medidas, y si consideras que necesitas ayuda profesional, no lo dudes puede ser tu salvación.

Habla de tus problemas

Una de las mejores maneras de reducir el estrés laboral, es comunicarse. Guardar las preocupaciones no hace que desaparezcan.

Hablar de lo que te preocupa es liberador y terapéutico, no dudes en contárselo a alguien,  es un gran primer paso.

Habla con tus seres queridos

Debes hablar con tu familia, pareja, amigos, o cualquier persona allegada en tu vida sobre cualquier cosa que te haga sufrir en la oficina. Son personas de tu confianza y si te abres te quitarás un peso de encima, puede que recibas buenos consejos y quizá lograrás que el entorno sea más comprensivo contigo, si te ven de mal humor.

Habla con tu jefe/a

Siempre que tengas una relación cordial, conviene que hables y comentes cualquier aspecto de tu situación laboral que crees que se pueda mejorar. Si no es tu caso, antes de que tu vida sea un completo desastre, contacta con el servicio de recursos humanos de tu empresa, seguro que podrán ayudarte.

Habla con un profesional

Que sea especialista en  gestión del estrés laboral y de las relaciones profesionales. Verás que tras unas sesiones, te sentirás mejor y recibirás consejos que te ayudarán a solucionar lo que te atormenta en tu trabajo, incluso adoptarás nuevos hábitos…Seguro que te ayudará a verlo con perspectiva

Tu trabajo no puede definir tu existencia

Tu trabajo no debe ser el centro de tu vida, pero si  lo hace, intenta desarrollar ciertos hábitos que te permitan escapar de tu estrés diario. Todos necesitamos un buen descanso y espacio propio para respirar.

Haz deporte

Un ratito en la piscina al mediodía, será super relajante, y evitarás tener que compartir charlas con compañeros que no soportas.

Ir caminando a trabajar te ayudará a despejarte, y al salir, también podrías hacer clases de yoga o simplemente, volver paseando, así te relajarás de toda la tensión laboral.

Disfruta de una buena compañía

Procura dejar tiempo libre para hacer cosas que te gusten y sobre todo en buena compañía tanto entre semana como en fin de semana. Comer, pasear, exposiciones, cenar, un café…

Esos momentos de placer tan sencillos, te llenarán de energía y te harán recordar lo que verdaderamente importa en la vida.

Encuentra una afición

Apúntate a algún tipo de actividad que potencie tu talento, como, por ejemplo, clases de cocina, un club de lectura, un curso de improvisación teatral o bien trabaja para una asociación benéfica que te haga sentirte útil, en definitiva, se trata de encontrar una actividad que haga que te valores de nuevo.

Desconecta

Esta palabra debes de grabártela, porque es más difícil de lo que pueda parecer. Fuera de tu horario laboral, es decir, de noche, los fines de semana y sobre todo de vacaciones, no mires tu mail. Éstos son tus momentos de descanso, y los demás deben respetarlo.

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Autor: Reme.