Aunque en el título se planteé una cosa con dos nombres, en realidad son dos cosas diferentes. En los dos casos, son técnicas que se dan dentro de la reproducción asistida y se usan para conseguir que tanto los óvulos como los espermatozoides se preserven de la forma correcta. La técnica de congelación seguro que la conoces, ya que es una de las más famosas y por medio de ella se mantienen a los espermatozoides congelados sin alterar la calidad de los mismos. La congelación, sólo se puede hacer con los espermatozoides, ya que el óvulo al congelarse aumenta su tamaño y esto puede causar muchos problemas a la hora de descongelarlo y se hacen roturas o daños muy serios, por lo que el óvulo quedarían inservible. Aquí es donde entra en juego la vitrificación. Ya que la técnica es de congelación muy rápida, por lo que las personas que quieran podrán congelar sus óvulos sin que se vean dañados. Es decir ¿Ya puedes congelar ambas cosas? Si, ya se pueden congelar ambas cosas sin problema, cada una con un fin diferente.

La vitrificación de óvulos

Para los óvulos, esta es una de las mejores técnicas ya que al congelarse de forma muy rápida no se dañan de ninguna manera las estructuras celulares. Por medio de la congelación normal o slow-freezing los óvulos se dañarán completamente. Cuando se descongelan, los óvulos mantienen aún todas sus propiedades de tal forma que la fertilidad de la mujer se puede alargar unos años más.

Esperma congelado

En la congelación, si se puede usar el esperma ya que al ser tan pequeño se puede conseguir una congelación más lenta sin que se formen cristales de ningún tipo dentro de este – que es lo que los daña- Hacer este proceso es muy sencillo y los costes son menores si lo comparamos con la vitrificación.

Autor: Laura. Soy una blogger amante de la moda, me gusta cuidarme y llevar una vida sana. Comparto mis gustos y aficiones así como temas interesantes.