Internet ha traído la revolución a nuestras vidas en muchos sentidos. Una de las cualidades que más destacamos de la red es la comodidad que nos ha reportado y un ejemplo de ello, de lo que hoy queremos hablar, es del caso de los comparadores de seguros.

Hace unos años empezó esta moda con los seguros para coches, pero hoy en día encontramos muchos especializados en seguros domésticos, para todo tipo de inmuebles, oficinas, viviendas tanto en grandes ciudades como en áreas costeras o en otras regiones de España.

Las ventajas son muchas, pero como os decimos nosotros destacaríamos lo cómodo que es hacer una sencilla búsqueda y tantear ya qué precios hay en elmercado. Estos nos permiten rápidamente ver muchas propuestas de seguros del hogar en menos de dos minutos.

El funcionamiento es muy sencillo: solo hay que acceder a una de estas webs, incluir los detalles de la vivienda, tales como su dimensión, localización de la vivienda, si tiene hipoteca, qué coberturas se pueden contratar, etc. Son además gratuitos, por lo que no hay motivos para no utilizarlo. A la hora de contratar un seguro de hogar habría que tener en cuenta las coberturas ‘básicas’, la verdad. Ya después se puede agregar lo que uno quiera. Esto que os reseñamos a continuación debe considerarse prioritario:

–          Incendio, humo o explosión,

–          Daños por agua de filtraciones, por fenómenos meteorológicos, rotura de tubería, por dejarse un grifo abierto, etc.,

–          Daños por actos vandálicos o malintencionados, por caída de rayo.

–          Robo, expoliación y huerto de mobiliario, de dinero en efectivo o joyas o de otros bienes,

–          Atraco fuera del domicilio.

–          Cambio de cerraduras por extravío de las llaves y  necesidad de reponerlas o bien consecuencia de un robo.

–          Por uso fraudulento de tarjetas de crédito robadas.

–          Daños por colisión de vehículos terrestres.

–          Daños eléctricos debido a una subida de tensión e indemnización por equipamiento que se rompa en consecuencia así como por la pérdida de alimentos que se encontraban en frigoríficos o congeladores.

–          Rotura de espejos, cristales, sanitarios o placas vitrocerámicas, por ejemplo.

Autor: Revista Feminity.