Ana de Bilbao nos pregunta:

Hace dos años que salgo con un chico y hace unos meses le fui infiel. Hemos intentado seguir como antes, pero me echa en cara todo lo que ocurrió y discutimos mucho. Yo aún estoy enamorada, pero los dos sufrimos un montón con esa situación. ¿Qué podemos hacer para superarlo?

La respuesta

Ana, una infidelidad suele conducir a una crisis de pareja, porque cuando somos infieles a nuestro chico, estamos rompiendo el compromiso de lealtad sentimental y sexual que habíamos contraído con él. Algunas parejas logran superar esas crisis y salen más fortalecidas que antes.

Se trata de parejas en las que existía una base sólida. En cambio, para otras parejas que tenían ya dificultades, la infidelidad es sólo la gota que colma el vaso, y acaban separándose. Esa canita al aire que quizá para ti no tuvo mucha importancia, puede suponer para él una pérdida de confianza en ti y la sensación de haber sido traicionado y humillado. De ahí el rencor, la rabia y los malos rollos que se repiten tan a menudo.

A pesar de todo, tu chico no puede recriminarte ese desliz eternamente, ni tiene derecho a castigarte tratándote mal. Ahora lo que cuenta es vuestra decisión de seguir y para ello es necesario que tu novio deje el papel de víctima y tú el de engañadora y habléis de una forma abierta y sincera de los motivos que te llevaron a tener un relación sexual con otro. Ten en cuenta que uno de los motivos más frecuentes por los cuales las chicas somos infieles es el de estar insatisfechas con nuestra pareja en el plano sexual o emocional y por eso buscamos en otras personas lo que nuestra pareja no sabe o no puede darnos.