El bullying o acoso escolar, es por desgracia una situación a la que se enfrentan muchos adolescentes. Es la edad en la que los jóvenes más inseguros y con problemas de autoestima,suelen sufrirla.

Esta situación debe tratarse desde diferentes frentes (la familia, la escuela y la sociedad). En el caso de los padres, lo fundamental es que se fijen en las señales para detectar que son víctimas de acoso escolar.

  • Cambios bruscos en el estado de ánimo como depresión, irritación o angustia.
  • Cambios en los hábitos alimenticios, como comer más o comer poco.
  • Inventar pretextos para no querer ir a la escuela o desear cambiar de colegio.
  • Sentirse enfermos constantemente.
  • Presentar moretones o rasguños.
  • Tener problemas para dormir.

Si se detecta cualquiera de esas señales, u otra sospechosa, procurar hablar con el menor y que intente expresar sus sentimientos, y ante todo comprender el por qué de su comportamiento.

Si se trata de una víctima de bullying, hay que acudir enseguida a las autoridades escolares para solucionar el problema, primero con el profesor y después implicar a la dirección. Si no hay ningún apoyo por parte de la escuela, se debe considerar seriamente cambiar al menor de escuela.

Los psicólogos recomiendan que ante el acoso escolar, no se debe pedir a los niños que resuelvan solos el problema y ni hablar de tratarlo con una respuesta violenta. Ya que esto puede causar todavía más estrés a la víctima.

Es importante mantener una comunicación abierta y fluida con los hijos para prever estas situaciones. Si un hijo siente que puede contar con sus padres, tendrán más confianza para compartir cualquier tipo de problema que pueda tener.