Cada vez hay más gente trabajando desde casa, el mercado laboral se ha diversificado mucho en los últimos años, y para muchas personas, el trabajo a distancia es la única opción laboral.

Por ello, habrá que establecer un lugar específico para hacer tu trabajo. Y ese no es la cama, ni el sofá…hace falta un espacio dónde puedas llevar un bue control de horarios y que haya suficiente orden como para no estresarnos. Algo primordial es que la decoración influye de manera directa en tu concentración y productividad, así que hay que elegirla bien.

1. Escoge el sitio perfecto. A no ser que puedas disponer una habitación de asa para que sea tu estudio, lo más normal es que se use un rincón disponible. Te recomendamos que no uses pasillos que con el tiempo sea difícil de transitar; puede ser una esquina en tu habitación o un área que pueda aprovecharse en la sala. Trata de delimitar tu área de trabajo de las demás, puede ser con objetos simbólicos no precisamente con paredes.  Recuerda que es tu espacio y es para trabajar, si compartes casa con alguien más asegúrate que respete tu rinconcito.

2. Elige el mobiliario Hay muebles que son básicos independientemente de tu perfil o el tipo de trabajo que realices, como escritorio, sillas y un lugar para almacenar y organizar. Procura que cada mueble tenga su función, olvídate de lo decorativo ya que sólo ocupa espacio y asegura que la decoración esté basada en aquellos que son útiles para tu labor. Elige un escritorio pequeño si la mayoría de tus tareas son con ordenador; cuantas más labores manuales realices, más grande será tu escritorio para convertirse en una mesa de trabajo. Si la mayoría del tiempo estás sentada, lo prioritario es la comodidad no la apariencia; compra una silla ergonómica y tu espalda lo agradecerá. Aunque las primeras semanas de trabajo lo tendrás todo bajo control, con el tiempo necesitarás un mueble para organizar todo tu material de trabajo. Una librería o un estante, dependiendo de tu perfil, resultan ideales para organizar documentos, revistas, cuadernos de apuntes, lápices, discos, plumas, dependiendo de tu profesión. Orden, organización y practicidad son fundamentales.

3. La iluminación importa

Es necesario disponer de una fuente de luz en tu espacio de trabajo, puede ser natural o simplemente una lámpara. Procura que no te ilumine directamente. Busca opciones que te aporten una luz difusa y evita las lámparas fluorescentes sobre tu cabeza.

4. Utiliza colores sobrios Los colores neutros son los más acertados para un espacio de trabajo. Si tu rincón es pequeño, los colores claros  proporcionarán la sensación de amplitud. Si te decides por colores  brillantes, úsalos como notas de color con objetos, cuadros o muebles.

5. Aprovecha el espacio

No te limites a los dos metros que destinaste a tu área de trabajo. Sácale el mayor provecho a las paredes a través de repisas, libreros, o decorando con cuadros; si tu trabajo es creativo no dudes en ponerte un tablero de bocetos o inspiración. Por otra parte, si necesitas mucha planificación coloca un pizarra blanco o de tiza. Si aún necesitas más espacio, puedes disponer del hueco bajo tu escritorio o consigue un mueble esquinero que aproveche ese pequeño ángulo. 

6. Personalízalo No olvides, que es tu lugar, dale tu toque personal.  Usa boles para poner caramelos o accesorios que uses. Usa algún vinilo para la mesa con algún motivo que te guste. Por ejemplo, si tienes gato y le encanta estar contigo mientras trabajas, adapta un rascador a tu silla, y podrá hacerte compañía y afilarse las uñas. Sólo son algunas pequeñas ideas para que puedas organizar bien tu espacio de trabajo en casa, y puedas desarrollar bien tus tareas.

Autor: Revista Feminity.