Cómo lidiar con la timidez

Si pensamos que la timidez es un problema que no se puede vencer y que por ello es mejor evitar hablar en público, estamos fritos. Esto es porque ya nos auto impusimos un límite, no podemos hablar en público porque somos tímidos. ¿Acaso todas las personas que hablan en público, o cualquier tipo de celebridad, son extremadamente seguros de sí mismos? Esto es totalmente falso. El famoso grupo de rock de Inglaterra, los Beatles, tenían pánico escénico. Esto lo resolvieron durante sus primeros conciertos cantando y tocando sus instrumentos de espaldas al público, algo que su manejador rápidamente corrigió.

Muy probablemente nunca desapareció la timidez, sino que se dieron cuenta de que se podía tocar un instrumento y convertirse en un fenómeno mundial a pesar de ser tímidos. Esto se logra simplemente con mucha práctica, sabiendo que no es posible cometer un error porque se ha ensayado previamente en repetidas ocasiones.

 Como acabar con la timidez

Para acabar con la timidez, no hay como practicar. Por práctica nos referimos tanto a frente a un espejo (muchas veces) como a frente un público pequeño y cada vez mayor. Así mismo, aunque parezca un poco absurdo al principio, tenemos que poner la mente en la frecuencia correcta para lograr lidiar con la timidez de forma cada vez más eficiente.

Si estamos todo el tiempo obsesionados con que “somos tímidos”, siempre seremos tímidos. Sin embargo si cada vez que practicamos nos sentimos seguros, más temprano que tarde lograremos dar esta impresión. Es decir, si comenzamos a caminar, hablar y pensar como personas seguras y confiadas, después el cuerpo y la mente harán justo eso. El cuerpo siempre va hacia donde la mente quiere, no al revés.

No importa si al principio tenemos que fingirlo, muchas personas de hecho lo fingen toda su vida sin que nadie lo note. Por último, cabe destacar que, contrario a lo que recomiendan muchas personas, no es del todo conveniente incluir muchos chistes en nuestras primeras charlas en público. Esto es porque abrimos la puerta a que no rían, se ofendan, no comprendan nuestros chistes o no sepan que es un chiste y si no se ríen, entonces rápidamente puede volver la timidez, pueden volver los nervios y sería casi imposible volver a “colocar” nuestra mente en la actitud correcta.

 

Autor: Mara.