La mayoría de las veces se asocia el no poder hablar en público con un problema de timidez. Esto es una idea que urge cambiar si este es el caso, ya que la timidez no es ningún problema y por tanto no es ningún obstáculo para lograrlo. En muchas otras ocasiones, el impedimento para hablar en público radica en una falta de preparación, los famosos nervios, pensando en que podemos quedar en evidencia si descubren nuestros puntos flacos. Esta tampoco es una posibilidad. Por último, no existe mayor tragedia que una persona sumamente preparada, que domina perfectamente un tema, que no es socialmente tímido y que de todas formas le resulta muy complicado hablar en público, permitiendo muchas veces que otras personas reciban el crédito por nuestras ideas. Todos estos casos y algunos más que apliquen se comentarán a continuación, intentando buscar el origen del inconveniente y cómo abordarlo.

Cómo lidiar con los nervios

 

La mayoría de las veces los nervios aparecen cuando suponemos que podemos ser confrontados con algo que no dominamos, que pueden descubrir nuestras flaquezas o adivinar que estamos nerviosos. Irónicamente, esto provoca todavía más nervios y en ocasiones puede escalarse tanto que hablar en público sea prácticamente imposible.

Lo primero que deberíamos considerar es que cuando nos ponemos de pie para hablar en público, nosotros podemos llevar la charla por donde queramos. Así, podemos y debemos evitar los temas de los que no estemos seguros, no dominemos o no hayamos verificado, de esta manera jamás se nos presentará una pregunta que pueda ponernos incómodos. Claro que ayuda muchísimo repasar muy bien el tema que queramos tratar, para lo que siempre es conveniente realizar una breve investigación junto con las fuentes de las que se obtuvo esa información. Así mismo, resulta muchas veces conveniente informarse sobre lo que otras personas piensan para que no se nos tome por sorpresa.

Por ejemplificar lo anterior, supongamos que vamos a hablar sobre un tema muy polémico como el aborto. Sabremos que habrá opiniones neutrales, los cuales probablemente querrán saber más sobre el tema y debemos estar preparados para ello, ya que no siempre preguntarán sólo de lo que sabemos. Así mismo, podemos encontrar quienes estén a favor y estén muy bien informados, así que si más vale estar bien informados sobre lo que investigamos para no ser confrontados por los que tienen una postura francamente a favor. Por último, habrá quienes no estén de acuerdo y también podrán exponer sus ideas, haciendo preguntas y/u observaciones que sustenten y apoyen su postura en contra del aborto. Lo peor que podemos hacer es no investigar qué dicen los que están a favor ni en contra, ya que los que sean neutrales seguramente preguntarán sus dudas y los que tengan una opinión contraria a lo que se expone nos atacarán y si para colmo no sabemos muy bien lo que piensan como nosotros, podríamos fácilmente ser asediados por los tres bandos. Si se sabe de lo que se habla, se puede acabar con los nervios de este tipo.

 

 

Autor: Mara.