La reentré, el regreso laboral, la incorporación o la vuelta al trabajo, utilicemos la fórmula que utilicemos, no deja de ser una frase proscrita porque la realidad es que asomarnos al desfiladero del final de las vacaciones nos invita al desorden emocional, a la titánica misión de retomar las rutinas, a coquetear con las dietas, a decirle adiós a siestear, playas y noches eternas.

Por ello, para ‘desrutinizar’ nuestra vida en vacaciones y esquivar el temido síndrome postvacacional los expertos aconsejan evitar cambios bruscos entre el periodo estival y la reincorporación, adaptar los ritmos biológicos con antelación, lo que nos permitirá minimizar los riesgos de padecer insomnio, apatía, ansiedad o decaimiento.

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El estrés postvacacional es un estado de malestar generalizado que aparece asociado a las dificultades de adaptación al trabajo tras las vacaciones que puede manifestarse a nivel emocional (malestar, ansiedad, depresión, apatía, falta de interés, irritabilidad, nerviosismo, inquietud, tristeza), conductual (deterioro de la actividad social, laboral o académica) y físico (cansancio, fatiga, somnolencia excesiva o insomnio, falta de apetito, dificultades de atención y concentración, molestias musculares).

Para evitar los problemas de adaptación se recomienda volver de las vacaciones unos días antes, dejando al menos dos días de adaptación, afrontar de manera gradual las dificultades laborales diarias y, si es posible, empezar por las tareas más gratificantes y dormir una media de ocho horas. La inadaptación puede revertir en una o dos semanas.

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Las mujeres de más de 30, las que más lo padecen

No todos padecemos de la misma manera el síndrome postvacacional. Al parecer hay colectivos más proclives a padecerlo al existir una mayor dificultad de adaptación entre los trabajadores más mayores, ya que seis de cada diez empleados de entre 16 y 24 años no sufren depresión postvacacional, siendo el colectivo que más lo padece el de los trabajadores de más de 45 años.

    Asimismo, al parecer, esta situación es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. Las mujeres presentan mayores dificultades a la hora de incorporarse a la rutina diaria aunque hay diferencias también en la edad, siendo más frecuente entre las mayores de 30 años, debido posiblemente a las dificultades de desarrollo profesional y de conciliación.

     La mayoría de los empleados que padece estrés a la vuelta al trabajo necesita entre una y dos semanas para adaptarse y desarrollar su actividad profesional con normalidad, aunque la mayoría se adapta al ritmo de trabajo con el paso de un día, mientras que es una minoría la que necesita más tiempo para superar la situación.

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Si estás a punto de regresar al trabajo, apunta alguno de estos consejos para evitar el temido síndrome postvacional.

 

 

 

 

Autor: Revista Feminity.