¿Sabe usted cómo discurre el viaje de un fármaco en el interior del organismo, desde que se toma hasta que es eliminado?.

Todo su recorrido está repleto de una serie de obstáculos que modifican su composición y disminuyen su concentración haciendo que puedan resultar ineficaces. Después de ser ingerido, un medicamento se dirige al estómago y al intestino, donde generalmente son descompuestos en pequeñas partículas y además son absorbidos para dirigirlos a la sangre. En la sangre se unen con frecuente a una especie de “taxista”, una proteína denominada albúmina que le dirige hasta el hígado.

Aquí sufre una primera modificación química que da como resultado la pérdida de actividad de parte del fármaco. Del hígado vuelve a la sangre para ir al corazón y después de este se distribuye por todo el organismo. Más tarde, de nuevo con la sangre, vuelve al hígado donde sufre una segunda transformación y parte de él se elimina con los jugos biliares. Otra parte se elimina por el riñón con la orina. Al final, la cantidad de la sustancia activa que ha llegado al órgano donde debe actuar es muy inferior a la administrada, razón por la cual, si se administra junto con alimentos que no le son favorables, nos podemos “quedar sin medicamento” e incluso generar efectos adversos.

Algunos medicamentos

Uno de los grupos de fármacos más utilizados son los antinflamatorios, analgésicos y antipiréticos (fármacos contra la fiebre) como es el caso del paracetamol. Este fármaco debe tomarse fuera de la comida, concretamente una hora o media hora antes de la misma. Si se consume con el estómago lleno o simplemente ocupado, su absorción se verá retrasada y sus efectos pueden manifestarse 3 o 4 horas más tarde de lo deseado.

Igualmente este fármaco no se puede tomar con frutas o zumos ya que impiden su absorción en el intestino y ni siquiera llega al 30% la cantidad de paracetamol que llega a la sangre. La historia es diferente en el caso de la aspirina, pero también tiene sus interacciones. Tanto la aspirina como los AINES (antinflamatorios no esteroideos) poseen efecto irritante sobre el estómago, razón por la cual deben utilizarse media hora antes de comer y con la ayuda de un gran vaso de agua. También puede usarlo después de comer, evitando alimentos irritantes para el estómago como es el caso del alcohol, las especies y el vinagre.

Antibióticos, antiácidos y calmantes

La mayoría de los antibióticos se pueden tomar con las comidas o después de ellas, salvo algunos como es el caso de la ampicilina o la eritromicina. Estos fármacos pierden gran parte de su estabilidad cuando entran en contacto con los jugos biliares que se liberan durante la comida y en la digestión, razón por la cual es preferible utilizarlos media hora antes de las comidas, tal y como ya hemos dicho con el paracetamol o la aspirina.

Cuando se toman antibióticos, en general, hay que reducir o evitar el consumo de alimentos ácidos como la naranja, el limón, etc, ya que degradan parte de estos fármacos. Los antiácidos son fármacos muy utilizados para evitar o prevenir la irritación que los ácidos provocan en el estómago. Este grupo de medicamentos deben ser ingeridos entre 1 hora y 3 horas después de la comida, pero preferentemente nunca antes de las comidas.

Además si se toman junto con el alcohol, pierden gran parte de sus efectos. Cada vez son más las personas que ingieren somníferos, ansiolíticos y calmantes. Desgraciadamente, muchos de ellos desconocen que un estómago lleno puede retrasar mucho la absorción de estos medicamentos y sus efectos se ven amortiguados. Por esta razón fármacos de este grupo como las benzodiazepinas conviene ingerirlos con el estómago vacío, 1 hora antes de comer. Por supuesto, no deben tomarse simultáneamente con el alcohol ya