Pero… ¿Cuántos kilómetros hay que caminar?

En cada información que se nos presenta se nos facilita datos contradictorios. Por lo que informamos de los resultados facilitados por Telva, tras consultar a dos expertos.

Investigadores de la Universidad Highlands de Nuevo México comentan que… “El impacto de los pies contra el suelo al caminar, puede ayudar a controlar el riego sanguíneo del cerebro y hacer que le llegue más cantidad“.

Caminar es un acto sencillo implícito en nuestro día a día, que puede ser clave de una vida más sana. La verdad es que ya prácticamente es un deporte para multitud de personas, dada la vida sedentaria que la mayoría llevamos. Pero, ¿cuánto hay que caminar?

Repartido a lo largo de una semana, la Sociedad Estadounidense del Cáncer recomienda que los adultos realicen 150 minutos de una actividad de intensidad moderada, o 75 de intensidad vigorosa en los que aceleres el ritmo cardíaco y que llegues a sudar.

Los resultados del estudio concretan que los individuos que caminaron menos de dos horas a la semana, tuvieron un riesgo de muerte menor que el de los que no tuvieron actividad. Y aquellos que cumplieron los objetivos recomendados tuvieron un 20% menos de riesgo de mortalidad.

Los patrones sobre actividad física y expectativa de vida, o sea los beneficios para la longevidad, parecen ser los mismos. Así se desprende de un estudio publicado en Journal of the American Heart Association en el que se apunta la necesidad de caminar durante dos minutos, quince veces al día, o tres veces de diez minutos. La conclusión es que el ejercicio no debe de ser prolongado para obtener beneficio, pero sí que tiene que ser frecuente.

Diariamente hay lanzamiento de aplicaciones que nos invitan a superar nuestros límites andados, llegando a hacernos cuestionar si andar sencillamente es sano, o es una moda en la que quieres ver tus progresos, compararlos con otros y mantener esa escusa para activarte, lo que no dejaría de ser una moda saludable.

El Dr. Juan Antonio Corbalán, director de la Unidad Deportiva de Salud Deportiva de Vithas Internacional, comenta que, en la actualidad, la tecnología ha roto nuestro equilibrio metabólico si comparamos la energía ingerida y la gastada, esta última prácticamente nula ya que casi todos los trabajos los realizamos sentados, salvo excepciones, lo que propicia distintas patologías propias de las sociedades industrializadas.

Corbalán insiste en que, mientras que antes era una necesidad, “movernos” se ha convertido hoy en una tarea más, dada la imposibilidad de comer poco y natural, y de hacer ejercicio regularmente.

Por ello hay que establecer una pauta, no perdiendo de vista que la actividad física depende de la situación clínica del paciente, de su forma de vida y de los hábitos adquiridos. Lo importante, según el Dr. Corbalán, es adquirir un hábito, y conseguido este ser capaces de soportar mayores cargas de ejercicios.

Para el solo objetivo de mejorar la salud, se estima que con 35-45 minutos de caminar ligero sería suficiente, pero si somos capaces de estar activos y a mayor intensidad, nuestro organismo recibirá mayores beneficios.

Fer González, Subdirectora Arsenal Femenino Madrid, explica un estudio realizado en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), en el que se detalla una escala de valores en pasos, relacionado con el tipo de vida que llevas, que detallamos a continuación:

  • Caminar más de 12.500 pasos diarios,  vida “muy activa”.
  • Superar los 10.000 pasos diarios,  de una vida “activa”.
  • Entre 5.000 y 7.500 pasos, determinan una “actividad baja”.
  • Y caminar menos de 5.000 pasos, para un individuo sano, equivale a llevar un “estilo de vida sedentario”.

González matiza que también se pueden bajar los índices de colesterol si somos capaces de caminar durante 20 o 30 minutos a buen ritmo, con frecuencia cardíaca sobre las 120 pulsaciones. Mover los brazos ayuda a aumentar la intensidad, y si el ejercicio es diario se notará como se fortalece la musculatura del tren inferior, como aumenta el tono muscular, al mismo tiempo que se multiplica la densidad ósea, y cuando nos hacemos mayores nos disminuye el riesgo de osteoporosis, de caídas y de fracturas.

Corbalán insiste en que “es el fármaco más barato con diferencia”, ya que esta activación muscular favorece  “cerebro, corazón, pulmones, sistema endocrino, sangre, músculo, todos los sentidos, piel, etc.”