Vivir la vida

Vivimos inmersos en una vorágine de acontecimientos, navegamos rápidamente de un lado a otro, como las olas en el mar o como un barco sin rumbo. Todo esto son meros silogismos, pero en la mayoría de los casos más reales en nuestro día de lo que nos imaginamos: ¿cuántas veces nos levantamos rápidamente y vamos de un lado a otro sin detenernos?, ¿cuántas veces dejamos que la vida nos lleve y no la llevamos nosotros?…

Quizás sea yo la primera sumergida en esta cadena de acontecimientos, mí día a día va más rápido de lo que quisiera, dónde trabajar y estudiar deja muy poco tiempo para detenerse, pero hace poco descubrí la gran fórmula para hacerlo: “detenerse en los pequeños momentos”. Estos pequeños momentos que la vida de un modo u otro nos regala: una mirada, una sonrisa, ayudar de forma altruista a alguien desconocido, dejarse ayudar,….Cada momento por pequeño que sea, debería enseñarnos a detenernos como el mar cuando está en calma, cómo cuando la vida por mucho que la esquivemos nos pone en nuestro lugar y nos enseña lo que debemos saber para poder continuar.

Mi corta experiencia y forma de ver el mundo me ha enseñado a mirar más lejos de donde generalmente lo hacemos y lo más importante a enseñar a nuestro cerebro (que sin darnos cuenta a veces nos manipula…) aprender hábitos que nos ayuden a ser más felices.

¿Estaríamos dispuestos aprender a ver el mundo desde otra óptica?, ¿conseguir ser más felices gracias a la educación cerebral?.

Hoy estoy convencida de que todo es posible, pero ojo nadie nos dijo que esto sería sencillo.

Artículo enviado por Rosana Rodríguez Gómez

Autor: Sarah. Periodista y escritora, madre y trabajadora a tiempo completo, mi pasión es escribir sobre diversos temas. He colaborado en varias publicaciones online y, en cuanto a los blogs, me gusta escribir sobre aquellas temáticas que reflejan mis intereses: Ocio, espectáculos, estilo de vida, celebrities...