¿Detectas que tu mejor amiga sufre un trastorno alimentario? ¿No sabes cómo afrontar la situación? Te damos las pistas para superar esta enfermedad y evitar caer en sus redes.

¡Qué no te líen!

Estar guapa no es sinónimo de estar en los huesos. El modelo de belleza que parece imperar en campos como la moda, la publicidad o el cine es el de chicas extremadamente delgadas, sin las curvas que caracterizan el cuerpo femenino. Ese modelo que ensalza la delgadez como ideal de perfección, es uno de los responsables (aunque no el único) de que cada vez más chicas crean que están gorditas y que tengan miedo de no gustar a los demás, o lo que es peor, que no se sientan a gusto con su propio cuerpo. Algunas de ellas sufren un trastorno de la alimentación llamado anorexia, un viaje largo y doloroso que las atrapa en la obsesión por perder peso hasta el punto de arriesgar su propia vida en ello.

Las torturas del pasado A lo largo de los siglos se han cometido auténticas barbaridades en nombre de la belleza y las mujeres hemos aguantado dolores, mutilaciones y torturas de todo tipo para resultar más guapas y atractivas. Cada momento de la historia se ha caracterizado por un modelo estético que nos ha castigado y oprimido sin piedad. Hasta hace poco tiempo, las mujeres chinas vendaban sus pies desde niñas y de esa forma conseguían tenerlos diminutos. Cuanto más pequeños y deformados tenían los pies, más atractivas y hermosas se consideraban. Esa práctica resultaba muy dolorosa y, cuando eran mayores, a duras penas podían caminar. ¿Te imaginas cuánto debían sufrir para tener los pies del tamaño de una lata de atún?

Historia de la anorexia

En un pasado no tan lejano, aquí mismo, las mujeres usaban corsés apretadísimos para marcar la cintura. La presión era tanta que se quedaban sin aire y a menudo se desmayaban por falta de oxígeno. ¡Los dolores que sufrían eran horribles! Ése era el precio que tenían que pagar para estar estupendas. ¡Seguro que tú te habrías negado en redondo a usar corsé! Las “mujeres jirafa” de Indochina se colocan anillos alrededor del cuello y así consiguen alargarlo. Su belleza se mide por la longitud y por el número de anillos. Su cuello se va alargando de forma tan cruel y antinatural que corren el riesgo de sufrir graves fracturas cervicales. ¿No es terrible?

Es posible que pienses que todo eso eran prácticas inhumanas de otras culturas y que ahora esas cosas ya no pasan, pero si te paras a pensarlo… ¡nosotras tampoco nos hemos librado de esa tiranía!

Se nos sigue torturando con exigencias estéticas, tan o más crueles que las que sufrieron nuestras antepasadas, y ahora, para estar guapas, se nos exige que estemos delgadas como un fi deo y que nos parezcamos a las modelos de pasarela. ¡Algunas de ellas pesan 40 kilos y miden 1,78cm!, ¡Pero si parecen auténticos esqueletos vivientes! ¿De verdad estás dispuesta a soportar ese suplicio sin rebelarte?

Anorexia, un mundo peligroso

El resultado de esa presión por estar delgadas es el aumento de un trastorno del comportamiento alimentario llamado anorexia. Las chicas que la padecen no están satisfechas con sus cuerpos y se obligan a pasar hambre en una carrera macabra y dolorosa por conseguir lo único que les importa: estar cada día mas delgadas. Si su cuerpo se deteriora lo suficiente, pueden incluso llegar a perder la vida.

Es lo que les ocurrió, en noviembre, a la modelo argentina Ana Carolina Reston (de 21 años), y en agosto, a la uruguaya Luisel Ramos, de 22. La anorexia es una enfermedad considerada grave y potencialmente mortal que afecta básicamente al sexo femenino y que se manifiesta en la mayoría de los casos durante la adolescencia. Las personas con ese trastorno están excesivamente preocupadas por su peso corporal y por su silueta y se niegan a mantener su cuerpo en un peso situado dentro de los límites de la normalidad.

“Peso 45 kilos. Me siento asquerosa y rebosante de grasa. Veo fotos de modelos y de chicas flaquitas y quisiera ser como ellas. Estoy tan cansada de odo esto… Me metería en mi habitación y no saldría hasta pesar 30 malditos kilos” (extracto de un foro de internet). Las chicas que sufren anorexia siguen una dieta muy estricta y, aunque experimentan una gran sensación de hambre, siempre lo niegan. A menudo se autoimponen una tabla de ejercicios dura y extenuante. El cálculo de calorías se convierte en una práctica habitual y la comida es su peor enemigo. Los alimentos suelen ser ocultados, desmenuzados y olisqueados. La báscula pasa a convertirse en una compañera que les ayuda a confi rmar sus deseados descensos de peso.

“Puede que te sientas orgullosa de poder controlar tu cuerpo. Pero nunca te sentirás bien porque siempre será poco lo que hayas bajado, siempre te sentirás gorda, fea y sucia. Es una ruleta rusa, una guerra interna, un círculo vicioso del cual no se sale” (extracto de un foro de internet). La obsesión por tener un cuerpo delgado invade poco a poco todos sus pensamientos, y a pesar de la pérdida de peso y de tener un aspecto cadavérico, continúan viéndose gordas. Es como si se miraran en uno de esos espejos que distorsionan la imagen.

“No se de dónde me viene este deseo inmenso de morir en los huesos, lo más bajo que he pesado ha sido 40 kilos pero casi me muero, ahora estoy en 50 y me siento y me veo un animal , todo el mundo me lo critica, me dicen todos los días ‘Estás más gorda” (extracto de un foro de internet). A medida que avanza la enfermedad, el cuerpo se deteriora, el pelo se cae y la piel pierde su brillo. La falta de nutrientes tiene como consecuencia la retirada de la regla y el descenso de la temperatura corporal que les provoca continuos escalofríos.

“Siempre he tenido el pelo rizado y abundante y ahora se me cae a manojos. Me pongo vitaminas pero se me está quedando súper feo. ¿Qué puedo hacer para mejorar el estado de mis uñas? En clase alucinan porque se me están volviendo moradas” (extracto de un foro de internet). La causa de la anorexia se debe a la combinación de varios factores: uno de ellos es la presión que existe en nuestra cultura para que estemos delgadas y otro son ciertos rasgos de personalidad que predisponen a padecer una anorexia. La mayoría de estas chicas son brillantes, buenas estudiantes y responsables, pero son también demasiado perfeccionistas y exigentes. Todo eso y una autoestima baja, las hace más vulnerables ante esa enfermedad.

Se valoran a sí mismas teniendo en cuenta exclusivamente su aspecto físico y creen que si están gordas nadie las querrá. Recuperarse de la anorexia es un proceso largo y difícil. A la mayoría de chicas les lleva años salir de ese infierno; un 20% nunca se recuperan y un 6% mueren. Aprender a quererse es la forma de salir de ese túnel y de empezar el camino de la recuperación.

¿Tu amiga tiene PROBLEMAS?

Las chicas que padecen anorexia niegan estar enfermas y no quieren recibir tratamiento. Por eso, si tienes la sospecha de que tu amiga tiene un problema de alimentación, toma nota de algunos consejos que pueden ayudarla.

No te enfades si no reconoce tener un problema, ten en cuenta que ella no es consciente de lo que le está ocurriendo. Lo mejor es intentar contactar con sus padres o con su tutor del instituto y dar la voz de alarma. Evita atosigarla con comentarios del tipo: “Estás como un palillo”, “cada día estás más esquelética”. Lo único que conseguirás es que se obsesione más por su físico.

Si coméis o merendáis juntas, no hables de calorías, de vuestras siluetas o de las personas que conocéis que hayan engordado o adelgazado últimamente. No caigas en la tentación de recomendarle lo que debe comer. Eso deben decidirlo los médicos.

Demuéstrale que posee un montón de cualidades que no tienen nada que ver con su peso y su físico. ¡Dile por qué piensas que es una amiga genial!

Tu amiga tiene la autoestima por los suelos. Cree que lo único valioso de que dispone es su cuerpo. No entiende que los demás puedan quererla por su forma de ser y porque es capaz de alegrar tu vida y la de la gente que tiene a su alrededor. Recuérdale lo importante que es para ti y lo orgullosa que te sientes de que sea tu amiga.

Aunque se encierre en casa y no quiera salir, intenta que salga con tu grupo de amigos y que se relacione con los demás. ¡No dejes que se aísle!

El tratamiento de un trastorno de la alimentación es largo y las recaídas son muy frecuentes, o sea, que debes tener paciencia y no esperar resultados a corto plazo.

Recuerda que aunque tu ayuda es muy importante, tú sólo puedes hacerlo hasta cierto punto. Solamente un tratamiento psicológico adecuado la ayudará a superar la anorexia.

¡¡REBÉLATE CONTRA LAS IMPOSICIONES ESTÉTICAS!!

Que no nos digan cómo debemos ser, esa debería ser nuestra máxima, y a partir de ahora reclamar el derecho a ser nosotras mismas, con nuestro peso, nuestra talla, nuestras curvas y redondeces, si las tenemos, o con nuestros cuerpos esbeltos y huesudos si ése es nuestro caso. ¡Nuestro cuerpo es bello sea como sea!

Ahí va nuestra declaración de principios:

  • Estamos orgullosas de nuestro cuerpo, lo queremos y disfrutamos de él independientemente de nuestra constitución, estatura o peso. ¡Reclamamos el derecho a ser nosotras mismas!
  • Abogamos por la diferencia. Ser todas iguales y parecernos a Barbie es súper aburrido y además es impersonal y poco original. ¡Queremos ser distinas, únicas, y especiales!
  • Sabemos que ser delgadas no significa ser felices o tener éxito, tampoco es una manera de obtener más afecto o de sentir más placer. ¡No nos dejamos engañar tan fácilmente!
  • Tenemos muy claro que nuestro atractivo depende de nuestra actitud. Sabemos que cuando nos queremos y nos aceptamos, nadie puede resistirse a nuestros encantos.
  • Nos gusta tanto cuidar y lucir nuestro cuerpo como nuestro talento, inteligencia, simpatía e ingenio. La gente que de verdad nos quiere lo hace por lo que somos capaces de dar y por todas aquellas cosas que somos por dentro.