La emancipación es un proceso de aprendizaje que se da a lo largo de toda la vida. Los padres pueden ayudar a su hijo en cierta medida a prepararse para vivir su vida adulta de forma independiente. En este aspecto, influirá cómo los padres potencian en sus hijos desde pequeños su autonomía y responsabilidad.

Según el momento evolutivo en el que se encuentre el niño, su autonomía se va potenciando de diferentes formas. Que se vista solo, que recoja sus juguetes, esas pequeñas cosas de la vida cotidiana tienen gran importancia en su desarrollo posterior.

También juegan un papel relevante los valores que se le inculcan al niño desde pequeño. Valores como el respeto a las normas de convivencia que rigen en la familia, respeto a las demás personas, solidaridad, sociabilidad, generosidad…

A continuación, se exponen una serie de pautas a seguir con niños pequeños para potenciar su autonomía y conseguir que el día de mañana no les asuste la idea de emanciparse:

1. Transmitirle cariño, afecto, seguridad, cercanía a través de expresiones verbales, físicas y gestuales. Los abrazos y caricias son importantes.

2. Fomentar su autoestima. Mantener elevadas expectativas con respecto a su comportamiento y rendimiento. Animarle a que haga bien las cosas.

3. Marcar con el niño normas y límites razonables y negociables. Tener autoridad sobre él pero no confundirlo con el autoritarismo.

4. Respetar sus opiniones, enseñarle a dialogar a comunicarse con los demás.

5. Aceptar sus pensamientos y sentimientos, animarle a que los exprese. Intentar que se sienta escuchado y comprendido.